Trump, más de lo mismo

Desde la segunda guerra mundial, los principales grupos de comunicación, controlados por las principales empresas, han intentado hacer creer a la población europea y norteamericana que el partido azul y el rojo eran las únicas opciones lógicas y sensatas, sin extremismos, y que esa alternancia era muy positiva y democrática porque ambos partidos eran muy diferentes.

Pero lo cierto y verdad es que si algo ha quedado más que demostrado tras la caída de Lehman Brothers es que esa ‘mentirijilla’ ya es imposible de creer.

El partido demócrata y el republicano se parecen muchísimo a efectos prácticos y ambos, como en Europa, tienen un discurso progresista (solidaridad, cambio, unión, humanidad…). Pero la realidad de sus acciones dista mucho de eso.

Por eso se ha producido el auge violento de la extrema derecha y los antisistema en Europa y de Trump en EE.UU., así como la aparición pacífica de partidos posteriores a las primaveras árabes y los movimientos 15M en el viejo continente y los ecologistas en Norteamérica.

La hipocresía del establishment está revolviendo a los países de la OTAN.

Lo único bueno, en mi opinión, es que Trump va a acelerar el despertar de la conciencia de buena parte de la sociedad civil. Y el único consuelo, por intentar encontrarlo, es que su política exterior no va a ser peor que la endemoniada que ya llevaron a cabo los Bush, porque es el Pentágono quien tiene realmente la última palabra.

Lo peor, entre tantas cosas malas, lo va a sufrir la gente que vive en países empobrecidos y con inestabilidad porque se van a quebrantar sus derechos, aún más.

¿Qué es realmente la cooperación? ¿Sirve?

¿Mi Gobierno realiza cooperación? ¿Es eficaz esa cooperación? ¿Cómo se lleva a cabo una cooperación eficaz? ¿Cuál debe ser su único objetivo? ¿En qué debo de fijarme antes de donar a una ONG? ¿Y la limosna? ¿Sirve de algo?

Estas y muchas otras preguntas se responden en 15 minutos gracias a la capacidad comunicativa de un cooperante malagueño.

 

Los intereses partidistas de UP, C’s y PSOE dan alas a la corrupción

Primeras elecciones:
61 de cada 100 vota no a Rajoy.
29 de cada 100 vota sí.
10 de cada 100 vota nacionalismos.
Los representantes de esos 61 no se ponen de acuerdo.
 
Segundas:
57 de cada 100 vota no a Rajoy.
33 de cada 100 vota sí.
10 de cada 100 vota nacionalismos.
Los representantes de esos 57 no se ponen de acuerdo.
 
¿Terceras…?
 
“No hay ninguna diferencia entre SOE, UP y C’S mayor que las que existen con el PP”:

Cómplices de robo

1. Votar a partidos moderados, neoliberales, de centro, de derecha, de centro izquierda, constitucionales… es una opción más, tan respetable y válida como otras. Y si ganan, sus votantes serán cómplices de posibles fallos (sociales, por ejemplo).
 
2. Votar a partidos progresistas, socialdemócratas, de izquierdas, que abogan por cambiar la Constitución… es otra opción más, tan respetable y válida como otras. Y si ganan, sus votantes serán cómplices de posibles fallos (económicos, por ejemplo).
 
3. Votar a partidos de extrema derecha o extrema izquierda, que justifican o no condenan la violencia con fines políticos… es otra opción más, tan respetable y válida como otras pero no siempre legal, por aquello de la apología de la violencia. Y si ganan, sus votantes serán cómplices de esa violencia.
 
4. Votar a partidos que roban es otra opción más, tan respetable y válida como otras. Y si ganan, sus votantes serán cómplices de robo. 
 
5. Todas las anteriores son respetables y válidas; la 3. no siempre es legal; en la 1. y la 2. sus votantes son cómplices de fallos humanos y en la 3. y la 4. sus votantes son cómplices de violencia y robo respectivamente.

Los pacientes crónicos irrumpen en la precampaña para advertir de la necesidad del cambio

9 de cada 10 piden cambios en el Sistema Nacional de Salud en una encuesta que representa ya a 19 millones de personas y que han realizado las propias organizaciones.

Los cuatro principales partidos deberán tener muy en cuenta las demandas de este enorme sector de la población, más organizado y activo que nunca, si pretenden gobernar tras las elecciones del próximo 26 de junio.

La encuesta pretende reflejar la opinión de los pacientes crónicos en España, que ya son 19 millones de personas. La nota media es un 6,1, respecto al 5,2 del año anterior, pero el reclamo de mejoras aumenta respecto al año pasado.

Es el tercer año que se realiza el estudio, aunque la Plataforma de Pacientes Crónicos jamás ha representado a tantas organizaciones, un total de treinta que representan a su vez a 1.500 asociaciones con medio millón de pacientes afiliados.

9 de cada 10 piensan que necesita cambios y 5 de cada 10 opina que esos cambios deben ser importantes.

Las principales mejoras reclamadas por los pacientes crónicos son reducir el tiempo de espera, apoyada por un 54% de encuestados, el acceso a especialistas, denunciado por el 45%, la comunicación con el personal sanitario, un 31%, e igualdad de acceso a la asistencia por comunidades autónomas, un 29%.

El mensaje al Gobierno que salga del 26J es claro: “las organizaciones de pacientes consideramos esencial que el nuevo Gobierno erradique las listas de espera, la dificultad de acceso a información sobre todo lo relacionado con los tratamientos, nos integre en las decisiones de política sanitaria y ponga punto y final a las diferencias en la atención según la región”.

Recuerdan, además, que la Estrategia de Abordaje de la Cronicidad del SNS está paralizada desde que se publicó en 2012.

Los pacientes crónicos evalúan más negativamente el SNS que los pacientes en general, con una diferencia de más de un punto en 2015.

La encuesta ha sido realizada por las organizaciones con el asesoramiento de un grupo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid.

“Todos vamos a llegar un día a ser pacientes crónicos y necesitamos un SNS preparado para atendernos, igual que hoy lo está para atender a los pacientes agudos”, asegura la vicepresidenta de la Federación Española del Cáncer de Mama.


Las recomendaciones al nuevo Gobierno:

  1. Reducir el tiempo de espera para conseguir cita.
  2. Ofrecer información sobre los tratamientos.
  3. Mejorar la coordinación entre los distintos especialistas que intervienen en el tratamiento.
  4. Mejorar el acceso a la atención psicológica.
  5. Eliminar las barreras que dificultan el acceso al tratamiento.
  6. Eliminar las diferencias en la prestación sanitaria entre las CCAA.

Más información en www.escronicos.com.